
– Sí lo era -contestó Liam-. Aceptó la bellota aunque estaba muriéndose de hambre. Y el consejo del jabalí fue que en el bosque no todo era como parecía. Y fue un buen consejo, ya verás.
– ¿Es necesario? -protestó Sean-. Los dos sabéis cómo acaba la historia. Ronan se encuentra con un ciervo con osamenta de oro y se va con otra bellota y otro consejo: lo que quieres y lo que necesitas no siempre son la misma cosa. Y luego se encuentra a un lobo y…
– No -interrumpió Brian-. Esta versión es distinta.
– ¿Ah si? -lo desafió Sean.
– Sí, Ronan se encuentra con… una hermosa princesa druida con… un vestido blanco y una corona de esmeraldas sobre el cabello, largo y rubio. Ronan nunca había visto a una mujer tan bella y se quedó cautivado por su belleza al instante.
– No -Liam frunció el ceño-. La historia no es así.
– Sí -insistió Brian-. La princesa druida vio que Ronan tenía las tres bellotas mágicas y que, con las tres, podría tener cualquier cosa que deseara. La princesa las quería para ella. Así que engatusó a Ronan y le dijo que le concedería tres deseos, uno por cada bellota. Cuando le ofreció un banquete maravilloso a cambio de una de las bellotas, Ronan aceptó sin dudarlo. Nada más entregarle la bellota, aparecieron un montón de platos sabrosos ante sus ojos. Ronan dejó la daga, pues ya no la necesitaba, teniendo tantos alimentos que comer. Pero antes de probar nada, la princesa le ofreció otra cosa. Apareció un arco de plata y un carcaj con joyas incrustadas lleno de flechas. Ronan le entregó otra bellota y soltó el palo, pues le sería más fácil cazar al lobo con el arco y las flechas nuevas. Pero antes de poder tocar el arco, la princesa le hizo un último regalo. La última bellota a cambio de un corcel hermoso.
– ¿Es que no oís que os estoy llamando? – Conor estaba en la puerta, con el uniforme del departamento de policía de Boston. Por un momento, Sean se quedó sorprendido por lo distinto que parecía: mucho mayor, como un adulto de verdad. Ya no era el incordio de su hermano mayor. En un par de meses, sería policía-. La cena está lista. Venga, se está enfriando.
