
¿Pero podía permitirse Trevor poner en peligro la vida de ella sobre la base de esa posibilidad?
Se dirigió rápidamente al armario empotrado, sacó la bolsa de tela de un tirón y arrancó el cartón de la base.
Había desaparecido.
¡Mierda!
Universidad de Harvard
– ¡Eh!, pensaba que te ibas a poner a estudiar para ese examen final. Jane levantó la mirada del cuaderno de dibujo para ver a su compañera de cuarto, Pat Hersey, entrar dando saltos en la habitación.
– Tengo que darme un respiro. Me lo estaba tomando demasiado en serio para mantener la cabeza despejada. Dibujar me relaja.
– También te relajarías si durmieras. -Pat sonrió-. Y no habrías tenido que estudiar tanto, si no te hubieras pasado la mitad de la noche haciendo de niñera.
– Mike necesitaba a alguien con quien hablar. -Jane torció el gesto-. Se moría de miedo ante la idea de no aprobar el examen y decepcionar a todos.
– Entonces, debería de haber estado estudiando, en lugar de llorar en tu hombro.
Jane sabía que Pat tenía razón, y la noche anterior había tenido momentos exasperación e impaciencia.
– Está acostumbrado a acudir a mí cuando tiene problemas. Nos conocemos desde que éramos niños.
– Y tú eres demasiado blanda para despacharlo.
– No soy blanda.
– Excepto con la gente que te preocupa. Fíjate en mí. Me has sacado de unos cuantos aprietos desde que empezamos a compartir la habitación.
– Nada serio.
– Lo eran para mí. -Se acercó a Jane con aire despreocupado y echó un vistazo al boceto-. ¡Dios bendito!, lo estás dibujando otra vez.
Jane ignoró el comentario.
– ¿Has tenido una buena carrera?
– Superé mi distancia en un kilómetro y medio. -Pat se desplomó sobre una silla y empezó a desatarse las zapatillas de correr-. Deberías haber venido conmigo. No me resulta divertido correr sola. Desearía tener la satisfacción de dejarte atrás.
