
Ese difícil equilibrio constituirá la base sobre la que se asiente Tantas veces Pedro (1977), novela fronteriza entre la realidad que vive el personaje y la ficción que crea. El resultado es un caos estructural que refleja la mente y el mundo del protagonista, un aspirante a escritor que modela su vida conforme a su vocación y cuya existencia pone en duda la conclusión de la historia y el revelador epílogo. Ante el terror del olvido y del recuerdo verdadero, el protagonista y el narrador emprenden la confección de un texto que salve de la realidad al pasado; así, todo se concibe y progresa como una lucha contra el olvido de Sophie y contra el mismo recuerdo, que la memoria transforma y reelabora caóticamente, en un orden tan turbio como el protagonista que lo lleva a efecto. La deconstrucción, la metaficcionalidad y la estructura, amén de la sabia caracterización del protagonista, a la vez retratador de los demás personajes, resultan otros mecanismos fundamentales que intervienen decisivamente en la novela. La sensación de mise en abîme o de vértigo narrativo supone uno de los éxitos de una estructura compleja y de una narración ambiciosa que se resuelve con fortuna.
