Longslade Bottom comprendía tres áreas: el prado donde pastaban los ponis; una zona de arbustos hacia el noroeste, donde florecían brezos negros y morados; y un cenagal central, donde unos cojines amorfos de musgo absorbían el agua en movimiento mientras las flores de los tréboles de agua crecían en estallidos blancos y rosados de rizomas que emergían de las charcas poco profundas. Un sendero que nacía en el aparcamiento llevaba a los caminantes por la ruta más segura a través del cenagal y, a lo largo de este camino, las cabezas plumosas de los juncos lanudos formaban grandes matas de hierba en la tierra turbosa.

Gordon se dirigió en esta última dirección, donde el sendero que atravesaba el cenagal los llevaría colina arriba, hasta alcanzar Hinchelsea Wood. Cuando llegasen al bosque podría soltar a la perra. Los ponis estarían fuera de su vista y, para Tess, fuera de vista significaba fuera de su mente. Poseía esa admirable cualidad: podía vivir totalmente en el presente.

El solsticio de verano no estaba lejos, de modo que el sol aún estaba alto en un cielo sin nubes, a pesar de la hora del día. Su luz destellaba contra los cuerpos iridiscentes de las libélulas y sobre el brillante plumaje de los frailecillos que levantaban el vuelo cuando Gordon y la perra pasaban junto a ellos. Una ligera brisa trasladaba la rica fragancia de la turba y la vegetación descompuesta que la había creado. Toda la atmósfera estaba viva, desde la llamada áspera de los zarapitos hasta los gritos de los dueños de los perros en el prado.

Gordon mantuvo a Tess cerca de él. Comenzaron a ascender hacia Hinchelsea Wood y dejaron atrás el prado y el cenagal. Cuando pensó en ello, Gordon decidió que, de todos modos, el bosque era la mejor opción para un paseo vespertino. En los senderos que discurrían debajo de los árboles el aire sería fresco, con las hayas y los robles que exhibían todo su follaje veraniego, y los castaños dulces, que proporcionaban un resguardo adicional. Después de un día soportando el calor, cargando carrizos y fardos de paja hasta el tejado, Gordon estaba deseando tomarse un respiro del sol.



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