
Que sabe lo que debe ser.
Ella aún no hablaba. Nadie lo hizo. Eso era extraño. Trescientos de los entrometidos más grandes de Londres, estaban en ese edificio, y nadie había proferido ni una palabra. Nadie podía apartar la vista de él mientras caminaba en medio del pasillo.
– Te amo -dijo, justo allí, enfrente de todo el mundo. ¿Y a quien le importaba? No podía guardarse ese secreto. No permitiría que se casara con nadie más, sin asegurarse de que todo el mundo supiera que ella era la dueña de su corazón.
– Te amo -dijo otra vez, y por el rabillo del ojo pudo ver a su madre y a su hermana, sentadas en un banco, boquiabiertas de la sorpresa.
Siguió caminando. Por el pasillo, cada paso era más seguro, más confiado.
– No lo hagas -dijo, saliendo del pasillo y entrando en el altar-. No te cases con él.
– Gregory -susurró ella-. ¿Por qué haces esto?
– Te amo -dijo, porque era lo único que podía decir. Era lo único que importaba.
Sus ojos brillaron, y él podía ver como contenía el aliento. Ella miró al hombre con el que estaba tratando de casarse. Levantó las cejas cuando él simplemente le contestó con un diminuto encogimiento de hombros, como si le dijera: Esa es tu opción.
Gregory inclinó una rodilla.
– Cásate conmigo -dijo, con su mismísima alma en sus palabras-. Cásate conmigo.
Contuvo el aliento. La iglesia entera dejó de respirar.
Ella fijo los ojos en los suyos. Eran grandes, claros y todo lo que había pensado que era amable y verdadero.
– Cásate conmigo -susurró él, una última vez.
Sus labios temblaron, pero su voz fue clara cuando dijo…
Capítulo 1
En el que nuestro héroe se enamora
Dos meses antes.
A diferencia de la mayoría de los hombres que conoce, Gregory Bridgerton cree en el verdadero amor.
