
– ¿Por qué no? -lo increpó Maggie poniéndose en pie y plantándose ante él desnuda y orgullosa.
Justice sintió que se excitaba inmediatamente a pesar de que habían hecho el amor varias veces seguidas.
– Porque no -contestó cruzándose de brazos. -Tú quieres tener hijos y yo, no. Se acabó la historia.
Maggie abrió la boca. Justice sabía que estaba intentando controlar su temperamento inglés, aquel temperamento que a él le había atraído desde el principio aunque, a veces, lo sacara de quicio.
– ¡Maldita sea, Justice! -exclamó Maggie comenzando a ponerse la ropa interior. -¿Estás dispuesto a terminar nuestra relación porque no quieres tener un hijo?
Justice sintió que la agitación se apoderaba de él. No lo pudo evitar. Sin embargo, no estaba dispuesto a volver a discutir sobre lo mismo una y otra vez.
– Maggie, ya te lo dije antes de casarnos -le recordó manteniendo la calma.
Maggie se apartó el pelo de la cara y lo miró furiosa.
– Sí, pero yo creía que te referías a que no querías tener hijos en aquel momento -contestó poniéndose la blusa a toda velocidad. -Jamás imaginé que querías decir que no querías tener hijos nunca.
– Entendiste mal -contestó Justice.
– Y tú no te molestaste en sacarme de mi error -contestó Maggie.
– Maggie, ¿de verdad tenemos que volver a hablar de esto?
– ¿Por qué no? ¿Acabamos de pasar un fin de semana maravilloso y me estás diciendo que no sientes nada?
Claro que sentía algo.
– Yo no he dicho eso.
– Ni falta que hace. Estás dispuesto a dejar que me vaya otra vez. Eso es lo único que importa.
Justice apretó los dientes con fuerza. Maggie creía conocerlo bien, creía saber cómo iba a reaccionar, pero no era cierto. No lo conocía y jamás lo conocería de verdad.
– No estarías dispuesto a dar tu brazo a torcer aunque hubieras cambiado de opinión, ¿verdad? Claro que no, Justice King, el hombre más orgulloso…
