– ¿Por qué no? Si fuera lo bastante bueno para mí, ¿no lo sería también para ti?

Hester se relajó al percatarse de que su amiga bromeaba.

– Si encuentro a dos caballeros que nos convengan, te informaré de inmediato -afirmó en un alarde de generosidad.

– Será un placer.

– Entonces ¿qué puedo hacer por ti?

Se dispusieron a subir por la pequeña pendiente de la orilla más alejada.

– Me gustaría encontrar un trabajo interesante que me proporcionara unos pequeños ingresos a fin de conseguir mi independencia económica. Soy consciente -se apresuró a añadir Edith- de que tal vez no gane lo suficiente para sufragar todos mis gastos, pero si consiguiera aumentar mi asignación actual, disfrutaría de mayor libertad. De todos modos, no soporto pasarme el día en casa cosiendo bordados que nadie necesita, pintando cuadros que no tengo dónde colgar ni ganas de hacerlo y entablando interminables conversaciones triviales con las visitas de mamá. Tengo la sensación de que estoy desperdiciando mi vida.

Hester guardó silencio. Entendía perfectamente la situación y los sentimientos de su amiga, pues había ido a la guerra de Crimea porque deseaba contribuir al esfuerzo bélico y mitigar las condiciones infrahumanas de los hombres que pasaban frío, hambre y morían a causa de las heridas y las enfermedades en Sebastopol. Había regresado de forma apresurada al recibir la noticia de la muerte de sus padres en circunstancias trágicas. Al cabo de muy poco tiempo, descubrió que no heredaría ninguna suma considerable y, aunque aceptó la hospitalidad de su hermano y la esposa de éste durante un corto período de tiempo, no estaba dispuesta a vivir el resto de sus días de aquel modo. A ellos no les hubiera importado, pero a Hester le habría resultado intolerable. Debía labrarse su propio futuro y no suponer una carga más para la economía de su hermano, ya de por sí precaria. Había vuelto a Inglaterra con la intención de revolucionar la enfermería en su país, al igual que la señorita Nightingale había hecho en Crimea. De hecho la mayoría de las mujeres que había trabajado con ella había abrazado la misma causa, y con un fervor similar.



9 из 431