
Recorrió un largo camino de entrada en dirección a una gran casa. El lugar estaba rodeado de árboles y al fondo se divisaba un lago. Los escalones y los marcos de las ventanas eran de piedra, igual que el de la doble puerta de madera.
Jack aparcó y salió de su Mercedes. La casa de Hunter había sido construida recientemente, casi diez años después de la muerte de su amigo, pero Jack tenía la sensación de que Hunter había dejado instrucciones detalladas del aspecto que debía tener. El lugar le recordaba a Hunter, lo cual era bueno y malo a la vez.
Era sólo por un mes, se dijo mientras iba al maletero y sacaba la maleta y la bolsa del ordenador. Si se quedaba allí un mes, de acuerdo a la última voluntad de Hunter, la casa se destinaría a enfermos de cáncer. Se darían veinte millones a la ciudad o a una obra de caridad o a algo así. Jack no había prestado atención a los detalles, lo único que sabía era que Hunter le había pedido un último favor. Jack le había fallado tantas veces a su amigo que no podía hacerlo una vez más.
Dio un paso hacia la casa y se detuvo al ver abrirse la puerta. El abogado le había prometido en su carta un lugar tranquilo en el que trabajar y un ama de llaves para atender sus necesidades diarias.
Le había parecido algo sencillo en aquel momento, pero ahora, al ver a aquella menuda y guapa mujer en el porche, no estaba tan seguro. Era la última persona a la que esperaba ver.
– Hola, Jack -dijo ella.
– Meredith.
– ¿Me reconoces?
– Claro, ¿por qué no iba a hacerlo?
– Ha pasado mucho tiempo y los dos hemos cambiado.
– Te reconocería en cualquier sitio.
Lo que no era del todo cierto. A través de los años había vigilado a Meri. Era lo menos que podía hacer después de prometerle a Hunter que cuidaría de su hermana. Jack no había sido capaz de ocuparse de ella en persona, pero en la distancia las cosas habían sido fáciles. Por los informes regulares que recibía, conocía su físico, aunque en persona la veía más femenina. También conocía muchos detalles de su vida laboral. Pero lo que no sabía era que iba a encontrarla allí.
