
– ¿Estás segura de que ellos no llevarían esta ropa aquí? -me preguntó.
Negué con la cabeza.
– No lo habrían conjuntado tan perfectamente sin haberlo planeado antes.
– Creemos que él los atrajo hasta aquí con la promesa de formar parte de una interpretación, un rodaje -dijo ella.
Pensé en ello, entonces me encogí de hombros.
– Quizás, pero habrían venido al círculo de todos modos.
– ¿Por qué?
– Son semiduendes, pequeños duendes alados, tienen un especial cariño por estos círculos naturales.
– Explícate.
– Los cuentos sólo advierten a los humanos de que no entren en un círculo de setas venenosas, o en un círculo donde bailan las hadas, pero los círculos naturales pueden estar hechos de casi cualquier cosa… flores, piedras, colinas, o árboles, como este círculo. Ellos vinieron a este círculo a bailar.
– ¿Así que ellos vinieron aquí para bailar y él les trajo la ropa? -dijo ella, mirándome ceñuda.
– Piensas que todo encajaría mejor si él los hubiera traído aquí con la promesa de filmarlos -le dije.
– Sí.
– Puede que fuera eso o bien él los vio -dije -, y por lo tanto ya sabía que venían aquí durante ciertas noches para bailar.
– Eso significaría que él o ella los estaba espiando -dijo Lucy.
– Podría ser.
– Si voy tras la posibilidad de un rodaje, puedo localizar dónde alquiló los trajes y el anuncio buscando actores para la película -dijo, haciendo el gesto de unas comillas en el aire ante la palabra “película”.
– A no ser que él fuera sólo un acosador, e hiciera él mismo los trajes, con lo que tendrías menos pistas que seguir.
– No digas él. No se sabe si el asesino es él o ella.
– Estoy de acuerdo, no lo sabemos. ¿Estáis asumiendo que el asesino no es humano?
