– ¿Deberíamos asumirlo? -preguntó, su voz sonando neutral.

– No lo sé. No puedo imaginar a un humano lo suficientemente fuerte o rápido para atrapar a seis semiduendes y degollarlos antes de que los demás puedan escapar o atacarle.

– ¿Los semiduendes son tan delicados como parecen? -me preguntó.

Estuve a punto de sonreír, pero no estaba de humor para ello.

– No, Detective, no lo son. Son más fuertes de lo que parecen, e increíblemente rápidos.

– ¿Entonces no buscamos a un humano?

– Yo no he dicho eso. He dicho que físicamente los humanos no podrían hacerlo, pero si hay implicada alguna clase de magia que pudiera ayudarles, sí lo lograrían.

– ¿Qué tipo de magia?

– No estoy pensando en un hechizo. Yo no soy humana. No necesito un hechizo para usarlo contra otra hada, pero sé que hay historias sobre magia en la que se nos puede hacer más débiles, perceptibles, y vulnerables.

– Bien, ¿y no se supone que este tipo de duendes son inmortales?

Aparté la vista de los diminutos cuerpos sin vida. Antes, la respuesta habría sido simplemente un sí, pero había sabido de algún semiduende en la Corte Oscura que había muerto por caerse por una escalera, y otros por causas más triviales. Su inmortalidad no era lo que solía ser, pero esto no lo habíamos hecho público a los humanos. Algo de lo que intentábamos asegurarnos era de que los humanos siguieran pensando que no podían hacernos daño fácilmente. ¿Algún humano habría averiguado la verdad y se estaba aprovechando? ¿Esta mortalidad se estaba acentuando entre los duendes menores? O… ¿la magia que les hacía inmortales estaba desapareciendo lentamente?

– Merry, ¿sigues por aquí?

Sacudí la cabeza y la miré, feliz de dejar de mirar los cuerpos.

– Lo siento, sólo que nunca me acostumbraré a ver esta clase de cosas.

– Oh, te acostumbrarás a ello -me dijo. -Sólo espero que no tengas que ver tantos cadáveres como para que te llegue a ser indiferente -dijo suspirando, como si deseara no estar tan hastiada.



5 из 337