Y Justin volvió a fruncir el ceño ligeramente. Ningún hombre la estaba mirando en ese preciso momento, y su pareja de baile había dejado de intentar ligar con ella. Pero ella estaba mirando alrededor del salón. Se tropezó aun estando agarrada a su pareja, lo cual no resultaba demasiado sorprendente en ella. Pero fue su manera repentina de moverse, con recelo, en tensión, lo que alertó a Justin y lo empujó a cruzar el atestado salón con la mayor rapidez posible.

Tal vez ella no supiera que Justin estaba enamorado de ella. Tal vez jamás había pensado en él como algo más que un viejo amigo con el que se había criado.

Pensándolo bien, tal vez nunca se diera cuenta de que sus proposiciones de matrimonio eran sinceras.

Pero si Winona estaba en peligro, Justin iba a estar allí junto a ella; lo quisiera ella o no.

Capítulo Dos

Winona estaba metida en un buen lío.

Llevaba dos noches seguidas soñando con la noche de la fiesta del Club de Ganaderos de Texas. Sabía que no era más que un sueño, porque cada vez se destacaban los mismos detalles. En su sueño ella era de una belleza superior, lo cual resultaba muy divertido pero nada realista. Bailaba con gracia sobre la pista, otra cosa que le llevó a pensar que había sido un sueño. Y en esos sueños bailaba y bailaba con una multitud de hombres; todos ellos adorables, todos ellos encantados con cada palabra que salía de sus labios, peleándose para volver a bailar con ella.

De acuerdo, de acuerdo, eran unos sueños bastante ridículos. Pero eran sus sueños, y se estaba divirtiendo de lo lindo con ellos.

Solo que en la versión particular de esa noche, Justin la estrechaba entre sus brazos mientras bailaban el Vals de Tennessee, una de las piezas más sensibleras que existían, y de repente ella estaba bailando desnuda. Y no pasaba nada porque estuviera desnuda, porque ninguna otra persona se daba cuenta, excepto ella…



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