A pesar de aquellos meritorios intentos de independencia y reafirmación personal, aquella mañana comprendió que el medio, aquel coto cerrado y feliz, estaba influenciando irremisiblemente su manera de obrar. ¿Cuándo antes se hubiera permitido a sí misma atisbar por la ventana lo que una vecina hacía o dejaba de hacer? Se sentía un poco avergonzada, pero había algo en Paula que excitaba su curiosidad: el aire ausente y, sin embargo, la fiereza de su expresión… Le habían dicho que era traductora literaria. Imaginó que sería una traductora tan rebelde e independiente que traicionaría voluntariamente los textos de los autores sobre los que trabajaba. Se le antojaba que debía de sentir tentaciones de hacerlo, si no de perpetrar grandes alteraciones, sí al menos introducir alguna pequeña aportación propia, al menos una frase, una idea. Si hubiera sido profesora de literatura en vez de serlo de química, hubiera tenido la excusa perfecta para presentarse ante Paula dispuesta a charlar de temas literarios con ella, pero carecía de una coartada plausible, y para abordarla de modo más personal, no se veía con ánimos de prepararle un pastel de bienvenida como había hecho Susy.

Susy, la pobre, tan joven, tan hermosa, tan encantadora, tan americana en el fondo. Con toda seguridad se aburría allí, incluso más de lo que había previsto. Solía poner los ojos en blanco ante todo lo que fuera típico, auténticamente mexicano, como ella decía. Pero los motivos de éxtasis iban escaseando a medida que transcurrían los meses. En realidad, a todos los habitantes de la colonia les sucedía lo mismo, con matices de intensidad. Por eso la llegada de Paula y Santiago había despertado expectativas de novedad, alguien en quien reparar, una fuente de conversaciones, de conjeturas, descubrimientos y, a qué negarlo, también de cotilleo. Sintió un ramalazo de censura hacia sí misma. Si continuaba por aquel camino de banalización progresiva, pronto se encontraría espiando qué ocurría en las casas ajenas, como si toda la colonia fuera un gigantesco peep-show. Decidió hacer inmediatamente algo real, práctico y honesto. Salió a su parcela de jardín y se puso a regar las plantas.



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