
Estos principios o conocimientos, se apoyan en un peldaño ya más alto que el conocimiento vulgar y ascienden rectamente hasta los peldaños superiores abarcando por igual los conocimientos y experiencias de los planos inferiores y de los superiores. Arrancan de una revelación, de una verdad completa en sí misma, simbolizada por el óvalo de cada llave, el cual tiene contacto con la sabiduría esotérica y con la compasión de los Instructores que en actitud de orar piden luz para el mundo.
Las llaves son de oro en señal de excelsitud como son “de oro” las páginas más selectas que han producido de consuno el genio humano y la inspiración superior; como son “de oro” los versos de Pitágoras.
Representar el cruce de las llaves en el cuarto escalón, es lo mismo que colocar la T o la cruz, en el centro del hexagrama conocido por salomónico, aún cuando data de eras muy anteriores a aquella en que viviera el sabio rey.
Hay pues un exoterismo sagrado, hijo de la piedad de los Maestros, que conduce directamente al esoterismo; que enseña la palabra de pase a cuya vibración, el silencioso guardián, cesa de oponerse a que el candidato aplique sus llaves a las dos cerraduras, una inversa de la otra.
¿Qué es el Santuario Místico?
– Un refugio para orar y meditar, en pos de un estado propio para la percepción directa de las IDEAS.
Pero, se dirá; ¿no se puede orar o meditar en cualquier parte?
