
forma de generación es puramente terrestre; Venus está por encima de ella como un prototipo espiritual está por encima de su representación condicionada. En la lámina IV, los planetas (léase “cualidades cósmicas”) son como irradiados por el Sol. La lámina V viene a ser el complemento de la anterior. Ahora el Sol aparece reconstruido por los planetas -y es su síntesis, como los colores reunidos en las debidas proporciones, reproducen la luz.
Así, la vida se manifiesta en una circulación por el cuerpo de la naturaleza, desintegrándose en cualidades que evolucionan hacia su reintegración en la Vida-Una. En un matraz que simboliza la maternidad universal, se produce la síntesis solar. Los elementos activos, ígneos o paternales están figurados en una serpiente que lleva el signo de Saturno en el anillo que forma alrededor del cuello del matraz, el de Júpiter en el cráneo de la misma, y el de Marte en los poderes activos que brotan de sus ojos y de sus ponzoñosos dientes. Los elementos pasivos, acuosos o maternales, están figurados en el interior del matraz por las sustancias de diversas densidades que contiene.
El sistema entero está íntimamente unido y dotado de unas alas con las que surca el espacio. Es la evolución universal. ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Para qué se produce esta evolución? Hacia dónde?… Son estas preguntas, otras tantas lecciones de modestia para el hombre; puesto que evidencian nuestra absoluta ignorancia en todo aquello que no sean relaciones de detalle.
Y para terminar, observaremos al lector que no pretendemos con esta breve explicación sobre una materia que exigiría muchos volúmenes hacer otra cosa que orientar la investigación y en manera alguna agotar ni siquiera desarrollar sucintamente el tema.
El simbolismo iniciático es una inagotable mina de preciosas enseñanzas; una parte de sus riquezas es a todos ofrecida, pero menester será un esfuerzo propio por parte de cada investigador para extraer de este mineral aurífero el oro filosófico de su verdad.
