
– No pertenezco a la redacción. Trabajo por mi cuenta. Yo propongo temas para reportajes y el periódico los compra. Así me gano la vida, de modo que no puedo permitirme estar sin escribir y, en efecto, ése sí es un problema práctico.
– En ningún momento he pensado que me ayudara sin recibir nada a cambio. Llegaremos a un acuerdo económico que sea beneficioso para usted.
– Pongámonos en la peor de las circunstancias, que es sin duda la más probable: no encontramos ni rastro de La Pastora.
– Asumo esa posibilidad pero, mientras buscamos, es evidente que recabaremos información igualmente valiosa para mi estudio.
– Hay una pregunta que quiero hacerle, Lucien: ¿no será usted periodista, verdad?
El rostro de Nourissier se contrajo con una mueca de profundo desagrado. Dejó de comer, colocó los cubiertos sobre el plato, negó varias veces con la cabeza:
– No tiene ningún derecho a sospechar de mi honestidad. Me llamo Lucien Nourissier, soy psiquiatra. Trabajo desde hace años en el estudio de las personalidades psicopatológicas tendentes al delito. Desde que leí su artículo sobre La Pastora me ha obsesionado la figura de esa mujer. Lo tiene todo para ser importante en mis investigaciones: la duda sobre su identidad sexual-¿es hombre, mujer, transexual?-, sus comportamientos antisociales, su adscripción ideológica a la guerrilla antifranquista, su capacidad de vivir en la naturaleza, su facilidad para matar seres humanos. Saber más sobre ella significaría mucho para mí. Ésa es toda y la única verdad. Si no me cree tendré que inventar algo que le suene mejor.
– No se ofenda, debe comprender que hay cosas que chocan en usted.
– ¿Por ejemplo?
– ¿Cómo llegó a sus manos un ejemplar de La Vanguardia, y por qué habla usted tan buen español?
– Mi madre era española. Se enamoró de mi padre, psiquiatra, durante unas vacaciones en la Costa Brava. Se casaron. Ella volvió poco por aquí, pero siempre conservó su suscripción a La Vanguardia como vínculo con su país, eso es algo que hacen muchos catalanes. Cuando murió, yo la renové a mi nombre en una especie de homenaje. ¿Le parece difícil de creer?
