Un momento. Claire. Reunirse de nuevo con su hermana había sido bueno. Ver cómo Claire se enamoraba locamente y se quedaba embarazada, se prometía y encontraba la felicidad total había puesto un poco a prueba su buena naturaleza, pero estaba superándolo. Porque, ¿qué otro remedio tenía?

– Tierra llamando a Nicole.

Nicole pestañeó y vio a Hawk, que se había acercado un poco. Demasiado.

– Te he perdido -dijo él.

– Eso debe de ser algo nuevo para ti -respondió ella, sin pensarlo-. Una mujer que se concentra en algo que no eres tú durante ocho segundos.

– ¿Porque soy imposible de resistir?

– Para mí no.

– No lo creo. Estás interesada.

– No.

Hawk sonrió.

– Vaya respuesta más convincente.

– No me importa que no parezca convincente, pero es la verdad -dijo ella. Casi. Aunque no quisiera, tuvo que ser sincera-. Sabes que tienes un cuerpo interesante y es evidente que disfrutas mostrándoselo a la humanidad. ¿Y qué significa eso? Ya tienes más de treinta años. ¿No deberías haberlo superado? ¿No deberías pasar tanto tiempo desarrollando tu mente como el que pasas ejercitando el cuerpo? No vas a poder ser entrenador para siempre.

Nicole recordó, demasiado tarde, que sí, que él podía ser entrenador para siempre porque Raoul le había mencionado que había sido jugador profesional de fútbol americano. Eso significaba que probablemente era muy rico.

– ¿Es que piensas que soy tonto? -le preguntó él, en un tono entre la indignación y la diversión-. ¿Porque tengo músculos, o porque juego al fútbol? ¿No sería eso igual de injusto que el que yo pensara que eres tonta porque eres rubia natural?

Quizá. Sí. Nicole hizo caso omiso de la pregunta.



17 из 195