
– No me estoy comportando según soy. Tal vez haya bebido demasiado. ¿Qué otra explicación podría haber para mi comportamiento? -inquirió Leandro. Mientras la observaba, sonrojada por completo, no podía dejar de preguntarse qué edad tendría. En aquel momento, le parecía que era muy joven-. Dios mío… Eres la camarera.
Al escuchar tan claramente cómo había expresado él lo que ella era, Molly palideció. Era una persona, un ser humano, antes de ser camarera.
– Debería haberme dado cuenta de que serías un esnob de los pies a la cabeza. No te preocupes. No necesitas excusarte. No soy tan ingenua como para pensar que un beso significa que estábamos ante el nacimiento de una relación. ¡Además, tú no eres mi tipo!
Con una serie de rápidos movimientos, Molly vació la bandeja y se dirigió hacia el interior.
– Eres muy hermosa -murmuró Leandro-. No necesité ninguna otra excusa.
Molly se detuvo en seco al escuchar aquel inesperado cumplido. ¿Hermosa? ¿Desde cuándo era ella hermosa? Le habían dicho que no estaba mal en un par de ocasiones cuando iba muy arreglada, pero no podía haber nada de verdad en la etiqueta que él acababa de otorgarle. Medía poco más de un metro y medio y tenía una melena de rizos negros que eran a menudo imposibles de controlar. Tenía una piel bonita y se consideraba afortunada por poder comer más o menos lo que le gustaba sin ganar peso. En su opinión, aquellas dos cosas eran sus dos únicas ventajas.
– ¿Estabas ahí fuera con el señor Carrera? -le preguntó la madre de la novia, muy enojada, tras interceptarle el paso-. ¿Por qué has tenido que salir a molestarlo?
– No lo estaba molestando. Necesitaba darle las gracias por defenderme y simplemente le he llevado algo de comida -replicó Molly, levantando la barbilla en gesto desafiante.
La alta rubia la miró con airada superioridad.
– Ya le he dicho a tu jefe que tú no volverás a trabajar en mi casa. Tienes una actitud equivocada -le censuró Krystal-. No tenías ningún derecho a tratar de intentar un acercamiento personal con uno de mis invitados y estropear así la boda de mi hija.
