
– ¿De qué conoces a Hassan, Lina? -preguntó él con impaciencia.
– Coincidimos hace un par de años en un simposio sobre educación -explicó-. También tiene hijos, y ha conseguido que todos se casen.
En realidad, Lina había visto al rey de Bahania varias docenas de veces; pero siempre en actos oficiales y durante poco más de cinco minutos. Aquélla había sido la primera vez que habían tenido ocasión de charlar un rato.
– ¿Y cuál es su truco? -preguntó, interesado.
– Entrometerse.
– ¿Estás insinuando que…?
– Se inmiscuyó en sus vidas y creó las circunstancias adecuadas para que sus hijos conocieran a las mujeres que él había elegido previamente. A veces fingía oponerse y a veces facilitaba la relación… pero todo salió bien.
Mujtar bajó los brazos.
– Soy el rey de El Deharia, Lina.
– Lo sé.
– Sería altamente inapropiado que me comportara de esa forma.
– Desde luego que sí, hermano.
– Sin embargo, tú no estás sometida a las restricciones de mi cargo y poder…
– Muy cierto. Qué feliz circunstancia, ¿verdad? -ironizó.
– Podrías entrometerte tú. Conoces perfectamente a mis hijos -afirmó, mirándola con intensidad-. Pero seguro que lo tenías planeado desde hace tiempo…
– Bueno, tengo ideas sobre un par de mujeres que podrían interesar a mis sobrinos.
Mujtar sonrió lentamente.
– Adelante. Cuéntamelo todo.
Capítulo 1
EL príncipe Asad de El Deharia esperaba que el mundo fuera sobre ruedas. Contrataba a sus empleados con esa expectativa, y la mayoría estaba a la altura. Le gustaba su trabajo en Palacio y sus responsabilidades. El país estaba creciendo, mejorando, y él supervisaba todas las infraestructuras; era una vocación absorbente que se tomaba muy en serio.
Algunos de sus amigos de la universidad pensaban que debía aprovechar su posición de príncipe y jeque para disfrutar de la vida, pero Asad no estaba de acuerdo. No tenía tiempo para frivolidades. Su única debilidad era el afecto que sentía por su tía Lina; por eso aceptó verla cuando ella entró sin cita previa y como una exhalación en su oficina. Una decisión que, como pensaría semanas más tarde, sólo le iba a causar problemas.
