
Ella parpadeó. Hasta entonces no se había fijado bien en Asad y ni siquiera se había dado cuenta de que tenía que echar la cabeza hacia atrás para poder mirarlo a los ojos. Era un hombre alto, atractivo, de hombros anchos y cabello negro que la puso aún más nerviosa.
– Estaba dando clase cuando Pepper, que es la más pequeña de las tres, entró en el aula para decirme que un hombre malo se las quería llevar. Salí al pasillo y vi que el jefe de la tribu ya había agarrado a Dana y a Nadine… Cuando se fijó en Pepper, dejó a Dana en manos de uno de sus esbirros y tomó a la pequeña de la muñeca. Las chicas no dejaban de llorar y de forcejear. Luego tiró de ellas y gritó que se las iba a llevar al desierto.
Kayleen se detuvo un momento para respirar.
– Yo también empecé a gritar. Me interpuse entre él y las escaleras y supongo que lo ataqué… -confesó.
Estaba realmente avergonzada por su comportamiento. Día tras día se repetía que debía aceptar la vida tal como era y que sólo las oraciones y la paciencia podían cambiarla. Se lo repetía constantemente e intentaba creer en ello, pero realmente pensaba que una patada a tiempo era más útil.
Asad sonrió.
– ¿Me está diciendo que ha pegado a Tahir?
– Le di una patada.
– ¿Y qué pasó después?
– Sus hombres vinieron y me agarraron. No me gustó nada, pero al menos sirvió para que soltaran a las niñas y huyeran entre gritos… después aparecieron varios profesores más y se montó un buen lío.
– Comprendo.
– No puede permitir que se las lleve. No está bien. Han perdido a sus padres y se necesitan. Me necesitan -declaró.
– Usted sólo es su profesora -le recordó.
– Formalmente, sí. Pero vivo en el colegio, estoy con ellas, les leo cuentos todas las noches y tenemos una relación tan estrecha que ahora son parte de mi familia. Además, son tan jóvenes… Dana, la mayor, sólo tiene doce años; es brillante y divertida y quiere ser médico. Nadine tiene siete y es una chica afectuosa con mucho talento para la danza. Y en cuanto a Pepper, es tan pequeña que casi no se acuerda de su madre. Necesita a sus hermanas. Se necesitan.
