en el prado; y como en él

tan poco reparo había,

venimos al monte huyendo

Bato, Silvia y yo.

ALCINO La tierra

se despuebla, y en la sierra

van las aldeas haciendo

una ciudad populosa.

DAFNE Pues tanto sabes, Alcino,

¿por qué culpa o qué destino

esta sierpe venenosa

vino a Tesalia?

ALCINO Anteayer

contaba un sabio pastor

la causa deste rigor.

DAFNEA todos harás placer

en referir lo que sabes.

ALCINO Diré. Dafne, lo que sé,

que de Doristo escuché

y de otros pastores graves.

Después que el alto Jove omnipotente,

de aquel abismo en sombras sumergido

sacó el mundo invisible, y el presente

por tantos siglos en eterno olvido,

dos causas, la materia y la eficiente,

estaban para ser, no habiendo sido,

en acto aquésta y en potencia aquélla,

y entre las dos naturaleza bella.

Una era cielo en altos movimientos,

y otra era tierra en firme compostura;

mas como dividió los elementos,

salió la luz resplandeciente y pura:

fúlgida antorcha obscureció los vientos,

globo de plata la tiniebla obscura,

bordaron el zafir diamantes claros,

del siempre cano mar brillantes faros.

La verde tierra, ya del fruto amago,

se entapizó de hierbas y de ramas,

cubriendo en agua el ara y viento vago,

al fénix plumas y al delfín escamas;

no conocían el horrible estrago

de Marte fiero, y sus ardientes llamas,

los hombres que en la edad de oro vivían,

ni en los comunes términos partían.

Tras ésta, la de plata y la de cobre,

en que va comenzaba la malicia

y molestar con fuerza el rico al pobre,

volviéndose a los cielos la justicia:

no permiten, airados, que la cobre,

creciendo la maldad y la codicia,

en la de hierro, con que vio la tierra



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