
hurto, traición, mentira, incendio y guerra.
De los gigantes, el mayor, Tifonte,
subir intenta a la región divina,
poniendo un monte encima de otro monte,
a quien airado Júpiter fulmina;
después, con más rigor, todo horizonte
cubrir de tantas aguas determina,
que el alto extremo, exento al aire y hielo,
apenas viese del Olimpo el cielo.
Soberbia tempestad la tierra inunda;
las nubes ríos, las estrellas fuentes;
témplase el cielo, y su piedad redunda
en dar nuevos al sol rayos lucientes:
volvió la tierra a ser la vez segunda,
y se dejó pisar de sus vivientes,
produciendo más fértiles al hombre
cuantas naturalezas tienen nombre.
Entre las fieras hórridas famosa,
que entre los partos de la tierra estimo
por la más estupenda y prodigiosa,
tanto, que aun a pintarla no me animo,
nació Fitón, serpiente venenosa,
del gran calor del sol y húmido limo,
tanto, que por la parte se corría
que en su disforme producción tenía.
Esta destruye la Tesalia ahora,
cuya fama cruel el mundo admira
por cuanto ilustra la oriental aurora,
y donde el sol en negra sombra expira:
ganados despedaza, hombres devora,
y Júpiter airado, que los mira,
mientras que más sus aras vuelven jaspe,
más duro está que bárbaro arimaspe.
Dentro gran ruido de silbos y hondas, diciendo:
¡Huid, pastores, huid,
que desciende de la cumbre
del monte la sierpe al valle!
¡Todo lo tala y destruye!
¡Huid!
DAFNE ¡Ay, Júpiter santo!
BATO De esta vez, Silvia, me sume
Fitón en su escuro vientre.
SILVIA ¡Huye, Bato!
SIRENA ¡Dafne, huye!
ALCINO ¡Por aquí, Sirena!
SIRENA ¡Ay, triste!
Tropezando los unos en los otros huyen, quedando Bato en
