El silencio se cernió sobre ella, profundo y como una tumba. Había cosas que necesitaba hacer, se daba cuenta de ello, pero hacerlas realmente estaba fuera de su alcance. Todo lo que podía hacer era quedarse allí sentada, casi sin respirar, pensando en el desastre en que se había convertido su vida de repente. La habían jodido, en todos los sentidos de la palabra.

Capítulo 3

Cuando el asesino abandonó el ático de Salinas, no cogió el ascensor. En lugar de ello, se dirigió sigilosamente a grandes zancadas hacia una de las escaleras y bajó cuatro pisos. Sacando una llave de su bolsillo, abrió la puerta del apartamento de lujo que había alquilado durante un par de meses. Tenía que vivir en algún sitio y, aunque se mudaba con frecuencia, le gustaba estar cómodo. Cuando no le quedaba más remedio, podía pasar -y pasaba- largos periodos de miserable incomodidad, pero éste no era el caso. Además, le divertía vivir justo debajo de las narices de Salinas.

El silencio lo envolvió como una manta de bienvenida. Únicamente cuando estaba solo se relajaba -al menos más de lo que se relajaba habitualmente-. Las paredes estaban vacías, no porque no se pudiera permitir comprar muebles, sino porque le gustaba el espacio, el vacío. Tenía un sitio para dormir y un sitio para sentarse. Tenía una televisión y un ordenador. La cocina tenía lo justo para arreglárselas. No necesitaba nada más.

Cuando se fuera de aquí, limpiaría todo antes con un disolvente para eliminar cualquier huella que hubiera dejado, luego donaría todos los muebles a la beneficencia. Finalmente, haría que un servicio de limpieza profesional limpiara el apartamento y sería como si él nunca hubiera estado allí.

Se llevaría parte de su ropa aunque, al igual que los muebles, solamente se ponía las cosas unas cuantas veces antes de donarlas. Si un astuto equipo de tecnología forense encontraba un hilo que se le hubiera pasado por alto a él mismo y después al equipo de limpieza, y por un colosal golpe de suerte por parte de los investigadores daban con él, ninguna prenda de su guardarropa encajaría con el hilo.



27 из 301