
Estos enclaves requieren ingenio; no revelan sus secretos a los observadores, sino sólo a los residentes inspirados. Yo presté tan implacable atención a mi territorio de juventud que éste me correspondió plenamente. No había nada de aquella tranquila zona en las afueras de Hollywood que yo no conociera.
Beverly Boulevard al sur; Melrose Avenue al norte. Rossmore y el Wilshire Country Club marcaban el límite oeste, una línea de demarcación entre el dinero y el mero sueño de tenerlo. Western Avenue y su profusión de bares y licorerías montan guardia en la frontera oriental y mantienen a raya los indeseables distritos escolares, mexicanos y homosexuales. Seis manzanas de norte a sur; diecisiete de este a oeste. Casitas de madera y casas de estilo español; calles arboladas y sin semáforos. Un edificio de apartamentos que, se rumoreaba, estaba habitado por prostitutas e inmigrantes ilegales; una escuela primaria; la discutible presencia de un picadero al que los jugadores del equipo de fútbol de la U. S. C. iban con chicas para ver viejas películas porno de los cincuenta. Un pequeño universo de secretos.
Yo vivía con mis padres en una miniatura de color salmón de Santa Barbara Mission, dos plantas, una azotea de tela asfáltica y una falsa campana de iglesia. Mi padre era delineante en una empresa aeronáutica y apostaba con prudencia: normalmente, ganaba. Mi madre trabajaba en una empresa de seguros y pasaba las horas libres contemplando el tráfico de Beverly Boulevard.
Ahora me doy cuenta de que mis padres tenían unas vidas mentales furiosas, y furiosamente separadas. Estuvieron juntos durante mis primeros siete años de vida y recuerdo que muy pronto llegué a la conclusión de que eran mis custodios y nada más. Al principio tomé su falta de afecto, hacia mí y entre ellos, como libertad: su aproximación elíptica a la condición de padres se me aparecía nebulosamente como un abandono que podía utilizar a mi favor. Carecían de la pasión necesaria para maltratarme o para amarme. Hoy sé que me armaron con tanta brutalidad infantil como para abastecer un ejército.
