Nos hallábamos sitiando una ciudad cuyo nombre no quiero recordar, y era muy importante para el general saber con la mayor exactitud posible qué ocurría dentro de sus murallas. Parecía imposible que uno de los nuestros pudiera colarse al interior de una plaza tan bien defendida, pues para lograrlo, sería necesario abrirse paso sigilosamente a través de puestos de avanzada, líneas de centinelas y las más diversas fortificaciones, y nadie se atrevía a emprender tal viaje. Pero yo lo hice, del modo más ingenioso.

Confiando un poco ciegamente en mi valor, y arrastrado por mi sentido del deber, me ubiqué al lado de uno de nuestros más poderosos cañones, y en el instante en que el tiro salió, me arrojé sobre la bala y me así a ella con todas mis fuerzas, con la idea de penetrar en la plaza por este medio. Estaba ya en mitad de mi vuelo cuando me di cuenta de lo difícil que resultaría volver. ¿Qué sucedería una vez que me encontrara en el interior de la plaza? Sin dudas sería descubierto y me ahorcarían. Éste no era un final digno de mí. Mientras hacía esta reflexión y otras por el estilo, advertí que a mi alrededor pasaban muchas balas de cañón en dirección contraria, las que desde la fortaleza disparaban contra nuestro campo. En cierto momento, una de ellas cruzó a muy poca distancia de mí; entonces, abandoné la mía para saltar sobre ella y así regresé con mi gente. Es cierto que en esta ocasión no logré mi cometido inicial, pero pude retornar sano y salvo.

Nadie vaya a creer, por lo que acabo de narrar, que mi caballo era menos dispuesto que yo para los saltos. No había foso ni vallado que lo detuviera. Recuerdo una ocasión en que una liebre que perseguíamos cruzó el camino real, en momentos en que se aproximaba un carruaje que se interpuso entre la presa y nosotros. Mi potro lituano, lejos de amedrentarse por el obstáculo, atravesó el carruaje por las ventanillas, a tal velocidad que apenas me dio tiempo de quitarme el sombrero para saludar a las damas que en él viajaban y pedirles disculpas por la libertad que me había tomado.



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