
Traté de tener miedo, pero no pude. Sólo existía la sensación de los cuerpos de Abeloec y Mistral contra el mío, y el empuje de la tierra muerta debajo de mí.
CAPÍTULO 3
LA LENGUA DE ABELOEC DIO LARGOS, CERTEROS GOLPES alrededor del borde de mi sexo, luego una caricia por encima cuando él se movió hacia abajo otra vez. Las manos de Mistral jugaban con mis pechos de la misma forma en que los besaba, como si no tuviera suficiente con que llenar sus manos, como si esa sensación fuese algo a lo que él tenía derecho. Hizo rodar mis pezones entre sus dedos, y finalmente separó su boca de la mía para llevarla junto a sus manos sobre mis pechos. Tomó un pecho en su boca, abarcándolo tanto como le fue posible, como si verdaderamente se alimentase de mi carne. Chupó fuerte, y más fuerte, hasta que sus dientes hicieron presa en mí.
Abeloec se movió hasta ese dulce lugar en lo alto de mi sexo y comenzó a hacer rodar su lengua a su alrededor. Los dientes de Mistral presionaron lentamente, como si estuviera esperando que le ordenara parar, pero no lo hice. La combinación de la boca de Abeloec, segura y suave entre mis piernas, y la presión inexorable de la boca de Mistral en mi pecho cada vez más fuerte, era exquisita.
Una leve brisa danzó a través de mi piel. Una racha de viento empujó hebras del pelo de Mistral de un lado al otro sobre mi cuerpo, liberándolas de su larga cola de caballo. Sus dientes continuaron ejerciendo una prensa implacable. Aplastaba mi pecho entre sus dientes, y se sentía tan bien. La lengua de Abeloec azotó con un golpecito rápido y luego más rápido sobre aquel punto dulce.
El viento sopló más fuerte, enviando hojas muertas moviéndose rápidamente a través de nuestros cuerpos.
Los dientes de Mistral casi se unieron sobre mi pecho, y ahora sí me hizo daño. Abrí la boca para decirle que se detuviera, pero en aquel momento Abeloec me lamió una última vez y eso fue todo que lo necesité. Me corrí gritando, alzando las manos, buscando algo dónde agarrarme, mientras Abeloec profundizaba mi orgasmo con la lengua y la boca.
