Pero aquí no. Era como diferenciar entre un cuerpo profundamente dormido y otro que está muerto. A simple vista, los ojos no pueden captar ninguna diferencia, pero si lo tocas, lo sabes. El suelo contra el que me presionó el cuerpo de Abeloec, no tenía nada, ninguna calidez, ni exhalación, ni vida. Vacío, como los ojos de los muertos, que unos momentos antes contenían personalidad, y después parecían espejos oscuros. Los jardines no esperaban volver a despertar, simplemente estaban muertos.

Pero nosotros no estábamos muertos.

Abeloec presionó su cuerpo desnudo contra el mío y me besó. La diferencia de alturas entre nosotros supuso que lo único que podía hacer era besarme, pero fue suficiente. Lo suficiente como para invocar la luz del interior de nuestros cuerpos.

Se elevó sobre sus brazos para poder mirarme a la cara. Su piel lucía tan brillante, que de nuevo sus ojos se volvieron como oscuras cuevas grises en su rostro. Nunca había conocido a un sidhe cuyos ojos no brillaran cuando su poder les alcanzaba. Su largo cabello se derramó a nuestro alrededor, mientras sus hebras blancas comenzaban a brillar mostrándose de un suave azul, de la misma forma que había sucedido antes. Se elevó aún más alto sobre sus brazos, casi bruscamente, de manera que su cuerpo quedó suspendido sobre del mío, apoyado únicamente en sus manos y los dedos de los pies.

Las azuladas líneas resaltaban sobre su blanca piel. Emitían imágenes de vides, y flores, de árboles y animales. Nada permanecía, nada perduraba. No había muchas líneas, y además no se movían muy rápido. Debería haber podido percibir más claramente el tipo de vid, fruta, o animal, pero a parte de poder ver si eran grandes o pequeños, parecía como si mi mente no pudiera retener esas imágenes.

Tracé el azul con mis dedos, y se quedó sobre mis manos, cosquilleando y persistiendo sobre el pálido brillo de mi propia piel. E incluso observándolo en mi propia mano, no pude discernir lo que aparecía y florecía allí. Era como si no estuviera destinada a verlo, o al menos a entenderlo. Al menos aún no, o tal vez nunca.



44 из 216