Los dedos del hombre le rozaron la mejilla al acomodarle un mechón de cabello negro que se soltó del broche. Demasiado sorprendida, Tara permaneció sin poder hacer algo para oponerse. Mientras trataba de recuperar el control, él le atrapó el mentón para levantárselo.

– Llegas tarde, querida -murmuró con tono sedoso. Estupefacta por la respuesta a su petición de ayuda, la joven trató de protestar, pero las palabras se ahogaron cuando él agregó-: Pero te perdono.

Mentía. No había ninguna clemencia en el beso que reclamó como pago por su protección. Al instante Tara supo que no era un eso fingido para engañar a su perseguidor. Fuera quien fuera, el hombre no hacía las cosas a medias.

Tensa, ella permaneció inmóvil, pero el asalto de la boca experta no podía ser ignorado. Con ternura y gran pericia, él la hizo entreabrir los labios, exigiendo una respuesta. Fue una chispa que en un instante se convirtió en deseo y Tara respondió al inesperado abrazo con un calor que la asombró y llenó de felicidad.

– ¡Tara!

La petulante voz a su espalda se había tornado insistente, haciéndola recordar quién era y dónde estaba. No quería volver al mundo de la realidad, ansiaba unos segundos más en el sitio al que la llevó el beso. Despacio, abrió los párpados, que hubiera preferido conservar cerrados. Por un instante, el hombre la perforó con la mirada, manteniéndola cautiva con el brazo que la sujetaba por la cintura.

Luego su boca se curvó en una sonrisa maliciosa que provocó un jadeo de parte de Tara y que apartara la vista. Había disfrutado cada instante del beso y él lo sabía. Lo empujo por el pecho sin resultado positivo. Pasó una eternidad antes que él se compadeciera de ella y volviera su atención al hombre que estaba a su lado.

– Tara va a cenar conmigo. Si quiere hablar con ella, tendrá que hacer una cita para otra ocasión -declaró con calma. Era evidente que se trataba de alguien acostumbrado a ser obedecido sin discusiones. El perseguidor de la joven parpadeó y los miró como si acabara de descubrir la presencia del hombre con cara de pirata. Tan concentrado estaba en atrapar su presa.



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