
Chen adivinó enseguida lo que se escondía tras el comentario de Zhang. No sólo criticaba de manera soterrada que fuera poeta, sino también que, en opinión de Zhang, fuera demasiado liberal.
– Cuando me dirigía al trabajo esta mañana en un autobús abarrotado de gente volvió a empezar Chen, aclarándose la garganta-, un viejo que andaba con muletas subió al autobús con dificultad. El viejo se cayó cuando el autobús frenó de golpe. Nadie se levantó para cederle el asiento. Un pasajero joven, que iba sentado, comentó que ya no estamos en la época del camarada Lei Feng, el modelo de altruismo comunista que tanto alababa Mao…
Chen volvió a dejar la frase a medias. Quizás era una coincidencia que Mao saliera a relucir tantas veces en la conversación, como un fantasma que se aparece una y otra vez. Chen apagó el cigarrillo dispuesto a acabar la frase, pero su móvil resonó con estridencia en la sala de reuniones. El inspector jefe contestó la llamada sin mirar a los demás.
– Hola, soy Yong -dijo una voz de mujer, clara y algo seca-. Te llamo para hablar de Ling.
Ling era la novia que Chen tenía en Pekín o, para ser exactos, su ex novia, aunque ninguno de los dos había reconocido abiertamente la ruptura. Yong, amiga y antigua colega de Ling, había intentado ayudarlos durante su prolongada relación intermitente, que se remontaba a la época universitaria de Chen.
– ¡Vaya! ¿Le ha pasado algo a Ling? -exclamó Chen, atrayendo las miradas sorprendidas de sus compañeros. El inspector jefe se levantó apresuradamente y a continuación agregó-: Lo siento, es una llamada urgente.
– Ling se ha casado -explicó Yong.
– ¿Cómo dices? -preguntó Chen, mientras salía al pasillo con paso decidido.
En realidad no tendría que haberse sorprendido tanto, la relación se había enfriado mucho tiempo atrás. El padre de Ling era un alto cargo del Partido, por lo que fue un obstáculo para ambos que Ling fuera una HCS (hija de un cuadro superior), y que Chen no quisiera verse convertido en un HCS gracias a ella, o incluso por ella. Las desavenencias aumentaron debido a un cúmulo de cosas: la aversión de Chen por las injusticias sociales, la distancia entre Pekín y Shanghai y tantas otras cuestiones que los separaban…
