
Cuando apenas le quedaba media hora, Arlene apuró sus tareas del cierre y preguntó si podía marcharse con Buck. Sus hijos seguían con su madre, así que Back y ella tendrían el tráiler para ellos solitos durante un rato.
– ¿Volverá Bill pronto? -me preguntó mientras se ponía el abrigo. Buck hablaba de fútbol americano con Sam.
Me encogí de hombros. Me había llamado hacía tres noches para decirme que había llegado a «Seattle» sin problemas y que se iba a reunir con quienquiera que fuese a hacerlo. El identificador del teléfono indicó que me llamaba desde un número oculto. Pensé que aquello decía mucho sobre la situación. Pensé que era mala señal.
– ¿Lo… echas de menos? -dijo con voz traviesa.
– ¿Tú qué crees? -pregunté con una sonrisa que me estiraba las comisuras-. Anda, vete a casa, y pásalo bien, tú que puedes.
– Buck es muy bueno en los buenos momentos -dijo ella, mirándolo de soslayo.
– Qué suerte la tuya.
Jane Bodehouse era la única clienta del Merlotte's cuando llegó Pam. Jane estaba tan fuera de onda que apenas contaba.
Pam es una vampira, además de copropietaria de Fangtasia, un bar para turistas en Shreveport. Es la lugarteniente de Eric. Pam es rubia, probablemente tiene más de doscientos años, y lo cierto es que también posee sentido del humor, algo que no suele venir de serie con los vampiros. Si se puede tener una amiga vampira, Pam era lo más cercano a eso con que yo contaba.
Se sentó en uno de los taburetes de la barra y se me quedó mirando desde el otro lado de la gran superficie de madera.
Aquélla no era una buena señal. Nunca había visto a Pam fuera de Fangtasia.
