
Aquélla resultaba ser una conversación refrescantemente directa, después de mi conferencia con los vampiros.
– Sólo salgo con un vampiro, y por voluntad propia -dije secamente-. Bill, mi… Bueno, ya no sé si sigue siendo mi novio. El caso es que es posible que lo tengan secuestrado los vampiros de Jackson. Intentaron hacer lo mismo conmigo anoche -pensé que sería justo que lo supiera-. Dado que el secuestrador no parecía conocer mi nombre, sino sólo que trabajo en el Merlotte's, es probable que no corra peligro en Jackson si nadie averigua que soy la chica que sale con Bill. Tengo que decirte que el hombre que trató de secuestrarme era un licántropo. Y tenía una matrícula del condado de Hinds en el coche.
Jackson estaba en el condado de Hinds.
– ¿Llevaba el chaleco de una banda? -preguntó Alcide. Asentí. Alcide adquirió un aire pensativo, lo cual me pareció buena señal. No era ésa una situación que yo me tomara a la ligera, y me tranquilizaba que él tampoco lo hiciera-. En Jackson hay una pequeña banda compuesta de licántropos. Algunos de los mayores cambiantes se codean ocasionalmente con ellos; las panteras, los osos. Es muy habitual que estén a sueldo de los vampiros.
– Pues ahora tienen un miembro menos -dije.
Tras un instante para digerir la información, mi nuevo compañero me dedicó una larga y desafiante mirada.
– Bueno, y ¿qué es lo que piensa hacer una chiquilla humana contra los vampiros de Jackson? ¿Sabes artes marciales? ¿Se te dan bien las armas? ¿Has estado en el Ejército?
