
Se escribe o se habla solamente para el viento o para Dios. Ya sé que hay otras maneras de discurso y que se habla domésticamente para pedir, por ejemplo, el cuchillo del pan o para preguntar: ¿a qué hora llega el tren?… o políticamente para decir: ¿por qué no han tapado todavía el viejo horado de las ratas?
Uno sabe que las ratas son inextinguibles en este mundo y que hay golondrinas que se han quedado sin alero y ángeles extraviados y aturdidos que, en el gran derrumbe, cayeron de cabeza y ahora no saben si el cielo está hacia arriba o hacia abajo y si su casa cae a la derecha o a la izquierda… Entre estas golondrinas y estos ángeles estás tú y alguna gente más. Ramona, por ejemplo, a quien yo quiero mucho. A las dos os quiero mucho. Ramona es como tú. Va con su generosidad por el mundo como tú con tu belleza… Con una generosidad que no ha podido matar nunca la ingratitud de toda la familia. Fue la estrella más limpia de toda la casa. De aquella bandada a la que pertenece tu padre y yo también, Ramona fue la señalada con la gracia. Tiene una biografía de Santa. Lo cual tendré que escribir yo algún día para que se lo aprendan y no la olviden tu padre y la tía María sobre todo… La tía María es… de otra constelación. Nació del mismo vientre pero no del mismo soplo. Y con esto no señalo jerarquías ni juzgo. Las personas son diferentes nada más. Y yo digo tan sólo que a mí me gusta hablar contigo y con Ramona -me parece que pertenecéis a mi universo- y que de vez en cuando os escribo una carta como escribo un poema al viento para que lo lea Dios.
