– Ya estoy lista. -Despegó su cuerpo huesudo de la silla y me hizo un gesto hacia la banqueta.

Esta vez, mi nuevo peluquero desplegó un fino capote de plástico para los hombros que me ató al cuello. Empezó a cepillarme el pelo analizándolo concienzudamente. Traté de sonreír a Eric para demostrarle que no estaba tan mal, pero mi corazón estaba en otra parte. Pam miró con ceño fruncido su móvil. El mensaje entrante no le había gustado.

Al parecer, Immanuel había pasado el tiempo cuidando el pelo de Pam. Su pálida melena rubia, lisa y fina, estaba pulcramente apartada de su cara por una cinta azul. No podía parecerse más a Alicia. No llevaba un vestido azul de cuerpo completo ni un mandil blanco, pero sí el azul pálido: vestido de tubo, puede que de los sesenta, y charoles con tacón de siete centímetros. Y perlas.

– ¿Qué pasa, Pam? -pregunté, simplemente porque el silencio en la cocina se hacía cada vez más opresivo-. ¿Alguien te manda mensajes desagradables?

– No pasa nada -rezongó. Intenté no sobresaltarme-. No pasa absolutamente nada. Victor sigue siendo nuestro líder. Nuestra posición no mejora. Nuestras solicitudes caen en el olvido. ¿Dónde está Felipe? Lo necesitamos.

Eric la atravesó con la mirada. Vaya, problemas en el paraíso. Nunca los había visto pelearse en serio.

Pam era la única «vampira convertida» de Eric que conocía. Ahora iba por libre, después de compartir con él sus primeros años como vampira. No le había ido mal, pero me confesó que se alegró de volver con Eric cuando la llamó para que le ayudase en la Zona Cinco, cuando la anterior reina lo designó como sheriff.

La tensa atmósfera empezaba a afectar a Immanuel, que se mostraba errático en su concentración, que consistía en cortarme el pelo.

– Calmaos, chicos -les dije sin rodeos.

– ¿Y qué pasa con toda esa mierda amontonada en tu camino privado? -preguntó Pam, dejando escapar su original acento británico-. Por no decir nada de tu salón y el porche. ¿Vas a montar un mercadillo de baratijas? -Saltaba a la vista lo orgullosa que estaba de haber empleado la terminología correcta.



23 из 297