– No entiendo… dijo Víctor,

Don Federico, el médico, tomó la palabra:

– Después del ataque que ha sufrido en el recibidor hemos optado por sedarlo y llevarlo a su cuarto. Está como ido, no conoce, Huberta no para de llorar. Estaba intentando evaluar su estado cuando aquí, el sacerdote, entró en el dormitorio cantando en latín. Don Gerardo, al ver la cruz que este cura le mostraba se ha puesto así, como loco. Un nuevo ataque. Entonces, para rematar el desaguisado, aquí el páter ha sacado una estampita de la Virgen de la Merced…

– ¡A la que él tenía mucha devoción!

– … y se ha puesto peor aún.

El cura, trastornado, añadió:

– Huele a azufre, a huevos podridos, y lleva las uñas llenas de barro, como si viniera del interior de la tierra, ese hombre desapareció, se volatilizó en el interior de su coche. Ahora aparece un mes después en el mismo lugar, por ensalmo, por arte de magia. ¿Qué más necesitan para verlo claro? ¡Ha venido del infierno! Está poseído, el rechazo a los símbolos sagrados es la muestra más clara, es un signo inequívoco, hay que exorcizarlo.

– Tiene una crisis nerviosa -sentenció el médico.

– ¿Ha podido usted valorar sus lesiones? -dijo Víctor cambiando de tercio.

– Apenas. Pero es obvio que lo han torturado, le faltan dos uñas, arrancadas de cuajo, golpes, moretones, le faltan dientes… ese hombre ha sido llevado al límite, brutalmente torturado, si se me permite decirlo.

– ¡Las penas del infierno! Era un pecador, se lo advertí y el diablo vino a por él. Ha escapado a buen seguro por la intermediación de Nuestra Señora, pero el mal está aún en él. Hay que liberarlo.

– Lo secuestraron -dijo Víctor.

– ¿Sí? Quizá podría usted explicar cómo se volatilizó -declaró el cura desafiante.

– No -dijo Víctor-. Aún no tengo todos los datos. Acabo de llegar.

– Ya -contestó el fanático sacerdote muy ufano-. Aquí hay un cristiano en serio peligro de perder su alma y no me voy a rendir. Voy a hablar con doña Huberta personalmente, ella entenderá. Hay que actuar de inmediato. En esta ciudad están sucediendo muchas cosas raras.



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