Peter asintió.

Enzo Bandello, pensó. Diecisiete.

Al intentar salvar al chico, el equipo de traumatología le había dado dopamina y le habían deshidratado deliberadamente, esperando reducir la inflamación cerebral normalmente asociada con graves heridas en la cabeza. Sin embargo, demasiada dopamina dañaría el corazón. Según la tabla, a las 2.14, habían comenzado a sacarla del cuerpo y a meterle fluidos. Lecturas posteriores mostraban que la presión sanguínea era todavía demasiado alta —efecto de la dopamina— pero debería bajar pronto. Peter pasó las páginas. Un informe serológico: Enzo estaba libre de hepatitis y de SIDA. Los recuentos sanguíneos y los estudios hemorrágicos también parecían buenos.

Un donante perfecto, pensó Peter. ¿Tragedia o milagro? Sus órganos salvarían la vida de media docena de personas. Mamikonian sacaría primero el corazón, una operación de treinta minutos.

Luego el hígado; dos horas de trabajo. Luego, el equipo renal sacaría los riñones, otra hora más de cortar.

Después de eso, las córneas. Luego los huesos y otros tejidos.

No quedaría mucho para enterrar.

—El corazón va a Sudbury —dijo Sally—. Los datos encajan a la perfección, dicen.

Peter colocó el bloc de nuevo en el carrusel y salió por las puertas dobles que llevaban al resto del hospital. Había dos rutas igualmente buenas para llegar al quirófano 3. Eligió la que pasaba por la capilla.

No era una persona religiosa. Su familia, en Saskatchewan, era canadiense protestante blanca. La última vez que Peter había ido a la iglesia había sido para una boda. Antes de eso, a un funeral.

Podía ver a los Bandello desde el pasillo, sentados en un banco del centro. La madre lloraba suavemente. El padre pasaba un brazo por encima de sus hombros. Era un hombre muy bronceado que llevaba una chaqueta de trabajo a cuadros con manchas de cemento.

Un albañil, quizá. Muchos italianos de Toronto de su generación trabajaban en la construcción. Habían venido después de la Segunda Guerra Mundial, incapaces de hablar inglés, y habían aceptado trabajos pesados para construir una vida mejor para sus hijos.



7 из 284