Cinco minutos más tarde volvió a abrirse. Aunque no había tenido ninguna sensación de movimiento, Stormgren sabía que estaba ahora a una altura de cincuenta kilómetros, en el mismo corazón de la nave de Karellen. Los superseñores iban y venían alrededor de Stormgren ocupados en sus misteriosos asuntos. Se había acercado a ellos más que nadie, y sin embargo sabía tan poco de su aspecto físico como los millones que vivían allá abajo.

La salita de conferencias, situada en el fondo de un corto pasillo, no tenía más muebles que una silla y una mesa instaladas ante una pantalla. Nada informaba la pantalla acerca de las criaturas que la habían construido. Estaba en blanco ahora, como siempre. A veces, en sueños, Stormgren había imaginado que aquella oscura superficie se animaba de pronto, revelando el secreto que atormentaba al mundo entero. Pero el sueño no se había realizado nunca; detrás del rectángulo en sombras se ocultaba un misterio impenetrable. Aunque se ocultaba también allí poder y sabiduría, y sobre todo, quizá, un enorme y divertido cariño por aquellas criaturas que se arrastraban por la Tierra.

De la oculta rejilla vino aquella voz serena, y sin prisa, que Stormgren conocía tan bien, aunque el mundo la había oído en una única ocasión. Su profundidad y resonancia — únicos indicios acerca de la naturaleza física de Karellen — daban una abrumadora impresión de gran tamaño. Karellen era grande, quizá mucho más grande que un ser humano. Aunque algunos hombres de ciencia, después de haber analizado los registros de su único discurso, habían sugerido que la voz provenía de una máquina. Stormgren nunca había podido creerlo.

— Sí, Rikki, me he enterado de esa pequeña entrevista. ¿Qué le ha hecho usted al señor Wainwright?

— Es un hombre honesto, aunque muchos de sus partidarios no lo sean. ¿Qué hacemos con él? La Liga en sí no encierra ningún peligro; pero algunos de sus miembros, los más extremistas, predican abiertamente la violencia. Me he estado preguntando si no convendrá que instale una guardia en mi casa. Aunque espero que no será necesario.



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