
Evan bajó la vista hasta la mano que estaba más cerca. Tenía los nudillos en carne viva y al menos dos dedos dislocados. Sólo le quedaba una uña intacta.
– La otra mano está igual -indicó el encargado.
Evan la alcanzó y la tomó con cuidado. El encargado estaba en lo cierto. Era la mano derecha y, en todo caso, estaba aún peor.
– ¿Quiere que le enseñe la ropa? -preguntó el encargado al cabo de unos segundos.
– Sí, por favor.
Quizá sus prendas de vestir le dijeran algo, posiblemente algo que de momento no podía adivinar. Lo que más le interesaba era el nombre del sujeto. Seguramente tenía familia, tal vez una esposa que estaría preguntándose en esos momentos qué le habría ocurrido. ¿Acaso sus parientes tendrían una idea de dónde había ido o por qué? Probablemente no. Evan debería afrontar el lamentable deber de informar no sólo de su muerte y de la espantosa manera en que le había llegado, sino también del lugar de los hechos.
– Aquí la tiene, señor. -El encargado se volvió y caminó hasta el mostrador que había en un extremo de la sala-. Lo he guardado todo aunque, por otra parte, está tal como se la quitamos. Buena calidad, sin duda. Pero eso ya lo verá usted mismo.
Le mostró la ropa interior, los calcetines y una camisa que había sido blanca, toda manchada de sangre, lodo y aguas residuales del arroyo del callejón. El olor, incluso allí, podía apreciarse. La chaqueta y los pantalones estaban aún peor.
Evan los desdobló y los extendió sobre el mostrador. Los examinó minuciosamente, tomándose su tiempo. Exploró bolsillos, dobladillos, costuras, puños. La tela era de lana, no de la mejor, aunque a él ya le habría gustado vestirla. Era cálida, con una trama más bien suelta, de un indescriptible color marrón, justo lo que cualquier caballero habría elegido para efectuar una expedición a un barrio impropio de la ciudad, aunque quizá no tan peligroso como St Giles. Sin duda se ponía ropa mejor para atender a sus asuntos habituales. El lino de la camisa indicaba que tanto su gusto como su bolsillo le permitían disfrutar del lujo.
