
Primero le hablé de mi infancia, empezando por la enfermedad de mi madre, que era hasta donde se remontaban mis primeros recuerdos.
– Una vez vi que alguien volvía a cruzar el puente que nos lleva de la vida a la muerte, pero en sentido contrario-le dije.
2
Durante muchos años tras la muerte de mi madre, solía entrar a escondidas en la biblioteca de mi padre, abría el cajón inferior de su escritorio y sacaba la caja de cuero en la que guardaba los dibujos que había hecho de ella. Me entusiasmaba estudiar su rostro y compararlo con el mío, por lo que me llevaba los esbozos hasta el espejo que tenía colgado en mi habitación y los ponía, uno detrás del otro, frente al cristal. A veces imaginaba que ella era mi reflejo, que éramos la misma persona.
Una vez, mientras mi padre estaba en Goa, rompí un retrato de mi madre, uno de mis favoritos. Debía de tener ocho o nueve años. No recuerdo por qué extraña razón lo hice, sólo sé que estaba tan enfadado que me sentí obligado a destruir algo bello y valioso. Puede que ésa fuera mi manera de intentar relegar su muerte a un lugar seguro de mi mente, o incluso de devolverle la vida mediante un fugaz y formidable acto de magia.
Trastornado por la vergüenza que sentí, salí corriendo de casa y tiré los pedazos del cuerpo del delito a las aguas del río Zuari, que pasaba por el estrecho valle de bananeros y palmeras del límite oriental de nuestra propiedad. Mi sentimiento de culpa después de eso fue tal que el estómago me dolía como si hubiera tragado arena. Le confesé la fechoría a mi padre cuando volvió al día siguiente, seguro de que me odiaría por ello. En lugar de eso, me alzó en volandas y empezamos a dar vueltas.
– Un dibujo viejo no puede compararse a estar en casa contigo -me dijo.
No entendí por qué no me había castigado. Quería que lo hiciera. Creo que deseaba estar seguro, por un doloroso momento, de que tenía toda su atención, de que el fantasma de mamá no lo alejaría de mí. Quizá, también, quería convencerme de que había justicia en el mundo, incluso si eso significaba que el trasero me iba a quedar colorado.
