
– No fue más que una tontería hace muchos años; nadie perdió nada. Entonces las reglas eran más relajadas; pero si salieran a la luz ahora… Bueno, prefiero no arriesgarme.
– Supongo que no se te ocurrió defender tu derecho sobre mí.
– Sé realista, cariño, tengo una carrera por hacer y él nunca me quitaría las garras de encima. Tenía un dossier completo. Probablemente tenga también uno sobre ti.
– No digas tonterías -dijo ella, aunque no estaba tan segura de que lo fueran.
– Rebecca, no seas ingenua. No tienes ni la más ligera idea de cómo es de verdad este hombre. Es insensible, peligroso, despiadado. Y sea lo que sea lo que haya entre vosotros, va a ser igual de despiadado contigo. Ann, querida, aquí.
– Sí, ya he hablado contigo más de lo que es seguro, ¿no? -dijo Rebecca con desprecio, y se marchó sin mirar atrás.
Los dos días que aún tuvo que esperar hasta el regreso de Luca le parecieron los más largos de su vida.
A veces se decía a sí misma que lo que pensaba no podía ser cierto. El tiempo que habían pasado juntos le había parecido glorioso, una luz en la vida gris que llevaba, pero sabía que se debía únicamente a la compatibilidad sexual. Se dio cuenta de que había estado perdida en un delirio de gozo físico y no había considerado la personalidad del hombre, o quizá había decidido mirar hacia otro lado, consciente en su interior de que encontraría demasiadas cosas que no le gustarían.
Lo había escuchado dándole instrucciones por teléfono a Sonia, hablando de sus asociados con total indiferencia como rivales, pero se había quitado la idea de la cabeza, haciéndose creer que en un mundo de tiburones tenía que actuar con las mismas armas para sobrevivir. Se había negado a ver la clase de hombre en que se había convertido, aunque había tenido la idea en la cabeza todo el tiempo.
Ahora que sabía que lo que Danvers le había contado era cierto sólo quería oírlo de los labios del propio Luca. Indicó en recepción que la avisaran en cuanto llegara, lo cual ocurrió por la tarde. Dos minutos después estaba llamando a su puerta. Él abrió sonriente.
