– Cuando me puso la inyección, el doctor Lunn me dijo que soy la chica más valiente de Bay Beach -anunció Lucy con orgullo. Luego sonrió con picardía-. También dijo que soy la más tonta.

– ¿Qué? -Em volvió a mirar la radiografía. Afortunadamente, era una fractura limpia-. Te lo has hecho trepando a un árbol, ¿no es cierto?

– Uno bien grande que hay en Illing Bluff -afirmó Lucy con orgullo, y Em. hizo una mueca.

– Oh, Lucy. Si trepas a un árbol tienes que acordarte de agarrarte bien. Me parece que el doctor Lunn no anda desencaminado cuando dice que eres un poco tonta.

– Sí, fue una tontería -dijo Lucy con una sonrisa de compromiso y miró hacia su madre, preguntándose si debía seguir contando lo ocurrido-. Pero he ganado cinco pavos, porque fue una apuesta y llegué hasta arriba.

– ,Te pagaron más por bajar de la manera más rápida? -preguntó Em, y Jonas se rió entre dientes.

Em pensó que era una risa preciosa. Profunda y contagiosa, que hacía sonreír sólo con oírla.

– La más rápida de todas -dijo Jonas-. Lucy ha tenido mucha suerte de no aterrizar sobre la cabeza. Señora Belcombe, ¿va a descontarle los cinco dólares por la ropa que ha roto?

May Belcombe sonrió a medias y negó con la cabeza. Lucy era la más pequeña de sus seis hijos temerarios. Los huesos rotos formaban parte de su estilo de vida.

– Soy bastante buena remendando -dijo-. No tengo más remedio.

– Nosotros también -exclamó Jonas mirando el brazo de nuevo, y se lo colocó en cabestrillo con una venda-. Listos. Un brazo remendado. Mañana quiero verlo otra vez para asegurarme de que he dejado suficiente holgura para la inflamación. De todos modos, si le empieza a doler más, llámenos.

– Llámeme -corrigió Em, y Jonas sonrió con ironía.

– ,Tiene miedo de que la deje sin trabajo, doctora Mainwaring?

– Puede quedarse con todo mi trabajo que quiera -contestó ella.

– Sí. Desde luego, hay un montón. Demasiado para una sola persona.



14 из 125