
– Tiene mucho miedo -dijo Em, y Jonas asintió.
– Lo sé. Por eso mismo hay que facilitar las cosas dejándolas bien atadas.
– ¿No crees que podrías tranquilizarla diciéndole que los cuidarás tú mismo?
– Aunque Anna aceptara, lo cual es casi seguro que no hará, yo no creo que pudiera -reconoció con franqueza, luciendo su encantadora sonrisa-. Tienen cuatro, seis y ocho años, y yo soy un soltero nato. Mi talento como cuidador de niños es nulo. Me sería mucho más fácil trabajar para ti y pagarle a Lori por hacerlo.
– Cobarde.
Él soltó una carcajada.
– Mejor ser un gallina que una gallina muerta -hizo una pausa al ver que Robby se había acurrucado en brazos de Em y se estaba quedando dormido.
¿Institucionalizado? No lo creo», pensó al verlo. Ese no era un niño que se aislara del mundo. El pequeño había desarrollado un vínculo afectivo con Em. Esa era la razón por la que Robby no estaba en el hospital. Ella no podía controlar sus sentimientos hacia el niño y tenía que seguir tratándolo.
Lo estaba acunando y se sentía embargada por la emoción. El deseo de estrecharlo para siempre la había invadido la noche que tuvo que tratarlo en el hospital, después del accidente en que murieron sus padres, y no se había mitigado.
– Em, tú y Lori conectáis muy bien con Anna. Tengo una idea -Jonas le estaba hablando y no tuvo más remedio que desviar la atención del bebé. Jonas miró el reloj-. ¿Has cenado?
¿Cenado? Estaba bromeando. ¿Cuándo podía cenar antes de las nueve de la noche?
– No -fue la escueta respuesta.
– Entonces, ¿puedo invitarte a cenar y pedirte que luego hagas una visita domiciliaria conmigo? Te pagaré por adelantado con pescado frito con patatas, en la playa.
– Pescado frito con patatas…
– ¿No te gusta? -su tono parecía insinuar que creía que ella era tonta. Ella se rió. Estaba actuando como una tonta y se merecía que la trataran así.
– Claro que me gusta el pescado frito con patatas -aclaró-. ¡Muéstrame un habitante de Bay Beach a quien no le guste! Si tengo tanta hambre como ahora, soy capaz de comerme hasta la hoja de periódico con el que lo envuelven. Pero ¿cuál es la visita domiciliaria que quieres que haga?
