
En una vista previa argumenté que todas las pruebas contra Casey deberían ser excluidas porque la causa probable para el registro constituía una invasión del derecho de Casey a la intimidad. Utilizar adquisiciones comunes de un individuo en una ferretería como trampolín para llevar a cabo una posterior invasión de la intimidad a través de una vigilancia en la superficie y desde el aire mediante imágenes térmicas seguramente sería visto como una medida excesiva por los artífices de la Constitución.
El juez Powell rechazó mi argumento y el caso pasó a juicio o a una sentencia pactada posterior al reconocimiento de culpabilidad por parte del acusado. Entretanto, apareció más información que reforzaría la apelación a la condena de Casey. El análisis de las fotografías tomadas cuando se sobrevoló la granja de Casey y las especificaciones focales de la cámara térmica utilizada por los ayudantes del sheriff indicaban que el helicóptero estaba volando a no más de treinta metros del suelo cuando se tomaron las fotografías. El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha sostenido que un vuelo de observación de las fuerzas policiales sobre la propiedad de un sospechoso no viola el derecho individual a la intimidad siempre y cuando el aparato se halle en espacio aéreo público.
