– Queda relevado del caso del señor Taystee. Lo llevará Bill Pryde.

Y así quedó: Lintz era un caso de Rebus.

Todo había surgido a raíz de un artículo aparecido en un periódico sensacionalista a causa de una documentación recibida de la Oficina de Investigación del Holocausto con sede en Tel Aviv. El periódico citaba el nombre de Joseph Lintz quien, según ellos, vivía tranquilamente en Escocia encubierto bajo ese falso nombre desde el final de la guerra, cuando en realidad su verdadero apellido era Linzstek, Josef, natural de Alsacia. En junio de 1944, el teniente Linzstek entró en el pueblo de Villefranche d'Albarede en la región francesa de Corréze, al mando de la tercera compañía de un regimiento de las SS perteneciente a la Segunda División Panzer, y concentró en la plaza a todos los habitantes del pueblo, sin contemplaciones con los enfermos y los niños de pecho.

Pero hubo una adolescente, una refugiada de Lorena, que desde el ventanuco de una buhardilla pudo ver de lo que eran capaces los alemanes. En la plaza estaban sus compañeras de clase con sus padres y familiares y a ella, que no había ido al colegio por tener anginas, se le ocurrió que alguien podría contárselo a los alemanes…

Hubo un momento en que al protestar el alcalde y las autoridades ante el oficial al mando de la compañía, se produjo un clamor, pero la tropa apuntó con las ametralladoras a la multitud, y aquel grupo de notables -entre ellos el cura, el abogado y el médico- fue reducido a culatazos. Luego, trajeron sogas, las colgaron de las ramas de los pocos árboles de la plaza, pusieron en pie a la fuerza a los que habían protestado y les pasaron el nudo corredizo por el cuello. Se oyó una orden imperiosa, los soldados tiraron de las cuerdas y seis hombres se balancearon de los árboles entre espasmos que fueron cesando poco a poco.



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