– ¿Qué piensa hacer con él?

– Llevarlo a casa y desembriagarlo lo suficiente como para que me diga dónde vive.

El del uniforme blanco me hizo una mueca.

– Está bien, amigo. Si por mí fuera lo dejaría caer en la primera cloaca y seguiría viaje. Estos malditos borrachos no hacen más que crearle a uno dificultades, sin dar ninguna ventaja. Tengo mi filosofía sobre estas cosas. Tal como anda la competencia en nuestros días, la gente tiene que reservar sus fuerzas para defenderse en los cuerpo a cuerpo.

– Veo que gracias a eso ha logrado usted mucho éxito -le dije.

Me miró intrigado y luego empezó a enojarse, pero yo ya estaba dentro del coche y marchándome.

Por supuesto que en parte tenía razón. Terry Lennox me acarreó abundantes problemas. Pero, después de todo, aquello estaba dentro de mi ocupación habitual. Este año yo vivía en una casa de la avenida Yucca, en el distrito Laurel Canyon. Estaba situada en una calle cerrada, bordeada por una hilera de eucaliptos; la casa era pequeña y una larga serie de escalones de pino colorado conducía a la puerta principal. La casa era amueblada y pertenecía a una mujer que se había ido a Idaho a vivir durante un tiempo con su hija viuda. El alquiler era reducido, en parte porque la propietaria quería reservarse el derecho de regresar avisándome a corto plazo, y en parte debido a la longitud de las escaleras. Se estaba haciendo demasiado vieja como para enfrentarse con ellas cada vez que volvía a casa.

Me las arreglé como pude para transportar al borracho Estaba ansioso por colaborar, pero sus piernas parecían de goma y se quedaba dormido en medio de una frase de disculpa o de justificación. Conseguí abrir la puerta con la llave, lo arrastré adentro y después de extenderlo sobre un largo sofá, le eché encima una manta y dejé que siguiera durmiendo. Durante una hora roncó como un lirón y de pronto despertó y quiso ir al baño. Cuando volvió, me miró de soslayo en forma inquisitiva y quiso saber dónde demonios estaba. Se lo dije. Me contestó que su nombre era Terry Lennox, que vivía en un apartamento en Westwood y que nadie lo esperaba. Su voz era clara y se expresaba correctamente.



4 из 376