
– Muy bien. ¿Es verdad eso de que los Cuervos fueron forzados al celibato durante siglos?
– ¿Puedo hacer una pregunta antes de contestar a ésta?
– Puede preguntar lo que guste, Princesa, pero puede que no le conteste.
Me reí de él, y él sonrió a su vez. La mano de Doyle apretó mi hombro. Él tenía razón, mejor no coquetear hasta no saber exactamente cuál sería el resultado. Atenué la sonrisa, e hice la pregunta.
– ¿El Rey Taranis dijo que los Cuervos fueron forzados al celibato durante siglos?
– Eso he dicho -dijo Shelby.
– No lo dudo, Señor Shelby. Por favor, tenga en cuenta que hasta una princesa puede ser torturada por ir en contra de las órdenes de su reina.
– Confiesa entonces que torturan a su gente en la Corte de la Oscuridad -dijo Cortez.
– Se tortura en las dos Cortes, señor Cortez. Sólo que la reina Andais no lo esconde, porque ella no se averguenza de ello.
– ¿Declarará usted públicamente que…? -empezó a decir Cortez.
– Será una declaración a puertas cerradas -dijo Biggs- a menos que llegue a los tribunales.
– Sí, sí -dijo Cortez-, ¿pero usted declararía en el juicio que el Rey Taranis permite la tortura como castigo en la Corte Luminosa?
– Conteste a mi pregunta sinceramente, y yo contestaré a la suya.
Cortez miró a Shelby. Intercambiaron una larga mirada, luego los dos se volvieron hacia mí.
– Sí -dijeron al mismo tiempo. Los dos hombres se miraron el uno al otro, y finalmente Cortez asintió con la cabeza hacia Shelby, quién dijo…
– Sí, el rey Taranis nos comunicó el hecho de que los Cuervos habían sido forzados al celibato durante siglos y que esa era la razón por la que eran peligrosos para las mujeres. Tambien declaró que se había levantado el celibato sólo para una joven muchacha, haciendo referencia a usted, Princesa, y que eso era monstruoso. Una sola mujer para satisfacer centurias de lujuria.
– Entonces el celibato es el motivo para la violación -dije.
