ENCUENTRO INESPERADO DOS


Tunguska, Siberia, 1908

El témpano cósmico de hielo vino desde la dirección del Sol, de modo que nadie lo vio acercarse hasta que el hielo estalló. Segundos después, La onda de choque derribó dos mil kilómetros cuadrados de bosques de pinos, y el sonido mas intenso que se había oído desde la erupción del Krakatoa empezó a dar la vuelta al mundo.

Si el fragmento cometario se hubiera demorado nada más que dos horas en su inmemorial travesía, el estallido de diez megatones habría arrasado Moscú y alterado el curso de la historia.


La fecha fue 30 de junio de 1908.

3

Piedras que caen del cielo

Nunca hubo tantos talentos reunidos aquí en la Casa Blanca desde que Thomás Jefferson cenó solo.

Presidente John Kennedy, dirigiéndose a una delegación de científicos de Estados Unidos de Norteamérica.

Me es más fácil creer que dos profesores yanquis mienten que puedan caer piedras del cielo.

Presidente Thomas Jefferson, al oír un informe sobre la caída de un meteorito en Nueva Inglaterra.

Los meteoritos no caen sobre la Tierra. Caen sobre el Sol y la tierra se interpone en el camino.

John W. Campbell

El que las piedras realmente podían caer del cielo era un hecho bien conocido en el mundo antiguo, si bien pudo haber existido desacuerdo respecto de qué dioses en particular las habían dejado caer. Y no sólo piedras sino, también, ese precioso metal, el hierro: antes de que se inventara la fundición de metales, los meteoritos eran la fuente principal de este valioso elemento. No es de extrañar que se les hubiera dado carácter sagrado y, con frecuencia, se los venerara.



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