
Segundos después, las computadoras de GUARDIÁN ESPACIAL darían su veredicto de vida o de muerte, pero transcurriría casi una hora antes que la respuesta llegara a la Goliath.
El primer período de espera había comenzado, GUARDIÁN ESPACIAL había sido uno de los últimos proyectos de la legendaria NASA, allá, a fines del siglo xx Su objetivo inicial había sido bastante modesto: llevar a cabo un levantamiento cartográfico, lo más completo posible, de los asteroides y cometas que cruzaban la órbita de la Tierra, y establecer si algunos representaban una amenaza potencial. El nombre del proyecto, tomado de una obscura novela de ciencia ficción del siglo XX era un tanto confuso; a los críticos les agradaba señalar que «Vigilancia Espacial» o «Alerta Espacial» habría sido mucho más adecuado.
Con un presupuesto total que raramente superaba los diez millones de dólares por año, hacia el año 2000 se había establecido una red mundial de telescopios, la mayoría de los cuales estaba operado por expertos aficionados. Sesenta v un años más tarde, el espectacular regreso del cometa Halley alentó el suministro de más fondos, y la gran bola de fuego de 2079, que, por suerte, hizo impacto en el medio del Atlántico, le otorgó más prestigio a GUARDIÁN ESPACIAL. Para fines del siglo, la red de telescopios había localizado más de un millón de asteroides y se creía que el levantamiento estaba completo en un noventa por ciento. Sin embargo, habría que continuarlo indefinidamente: siempre existía la posibilidad de que algún intruso pudiera arremeter desde los confines exteriores, no cartografiados, del Sistema Solar.
Como lo hizo Kali, descubierto a fines de 2109. cuando caía hacia el Sol, pasando por la órbita de Saturno.
