
—¿Por qué importa eso?
— No necesita un sistema de disipación térmica. El Sol puede suministrarle más de un kilovatio. Ese es el motivo por el que corremos de noche.
— Oh, justamente me preguntaba eso. Pero, ¿no van a enfriarse demasiado? ¿La noche lunar no tiene una temperatura de un par de centenares de grados bajo cero?
Singh se las arregló para no sonreír ante una pregunta tan tonta:
— El cuerpo genera todo el calor que necesita, aun en la Luna. Y, si está corriendo una maratón, mucho más que el que necesita.
— Pero, realmente pueden correr, envueltos como una momia?
—¡Espere y verá!
Había hablado con suficiente confianza, en la seguridad del estudio. Pero ahora. parado ahí afuera, sobre la estéril llanura lunar, la frase «como una momia» volvió a atormentarlo. No era la más alentadora de las comparaciones.
Se consoló con la idea de que, en realidad, no era muy precisa: no estaba envuelto con vendas sino envainado en dos vestimentas ceñidas al cuerpo, una activa, una pasiva. La interior, hecha con algodón, lo rodeaba desde el cuello hasta los tobillos y llevaba una muy apretada red de tubos delgados y porosos para eliminar la transpiración y el exceso de calor. Encima de aquélla iba el traje externo protector, resistente, pero flexible en extremo, hecho con un material parecido al caucho, y afianzado por un cierre anular obturador a un casco que brindaba visibilidad en un ángulo de ciento ochenta grados. Cuando Singh preguntó «¿Por qué no con visibilidad todo alrededor?», se le dijo con firmeza: «Cuando estás corriendo, nunca miras para atrás».
Bueno, ahora era el momento de la verdad. Mediante el empleo de ambas piernas al mismo tiempo se lanzó hacia arriba en un ángulo bajo, haciendo deliberadamente el menor esfuerzo posible. No obstante, al cabo de dos segundos había alcanzado el punto más elevado de su trayectoria y estaba desplazándose en forma paralela a la superficie lunar, a unos cuatro metros por encima de ella. Ese sería un nuevo récord en la Tierra, donde durante medio siglo el salto en alto se había quedado estancado en poco menos de tres metros.
