Pero, en este caso, as apariencias eran sumamente engañosas, pues la mayoría de las habitaciones eran multifuncionales y se podían transformar mediante una simple orden. El amoblamiento se metamorfoseaba, paredes y techos desaparecían para ser reemplazados por panoramas de tierras o cielo… o, inclusive, del espacio sideral, convincente en suficiente medida como para engañar a cualquiera, salvo a un astronauta.

El complejo de cúpula central y las cuatro alas hemicilíndricas no era, Singh tenía que admitirlo, muy placentero para la vista, y se lo veía netamente fuera de lugar en ese claro en la jungla. Pero encajaba perfectamente en la descripción de «una máquina para habitar», y Singh virtualmente había transcurrido toda su vida de adulto en tales máquinas, a menudo con gravedad cero: en verdad no se habría sentido cómodo en otro ambiente más que en ése.

La puerta del frente se plegó hacia arriba y una borrosa

imagen dorada salió disparada hacia ellos. Con los brazos extendidos, Toby corrió hacia adelante para saludar a Tigrette.

Pero nunca llegaron a encontrarse, pues esa realidad había ocurrido hacía treinta años y a quinientos millones de kilómetros de distancia.

2

Reunión con Kali

Cuando la reproducción neural llegó a su fin, el sonido, las imágenes, el aroma de flores desconocidas y la suave caricia del viento en su piel, entonces décadas más joven, se esfumaron y el capitán Singh volvió a encontrarse en su cabina a bordo del remolcador espacial Goliath, mientras Toby y su madre quedaban en un mundo al que Singh nunca podría volver a visitar: años en el espacio, y desidia en la realización de los obligatorios ejercicios para condiciones de gravedad nula, lo habían debilitado a un grado tal que ahora únicamente podía caminar en la Luna y en Marte. La gravedad lo había desterrado de su planeta natal.



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