Y, pasara lo que pasara, aquel plan iba a funcionar. Muchas vidas dependían de ello. Vidas importantes, además. Las vidas de la familia Fortune.

Capítulo 1

No había cambiado nada.

Aquella idea golpeó a Kyle Fortune en las entrañas, despertando recuerdos durante mucho tiempo olvidados. Levantó el pie del freno de su vieja camioneta. El mugriento parabrisas estaba plagado de insectos y el interior, bajo el implacable sol de Wyoming, era un auténtico horno.

Samantha Rawlings. La adolescente a la que había dejado muchos años atrás, se había convertido en una mujer. Diablos, ¿quién habría pensado que iba a ser la primera persona con la que se iba a encontrar en Wyoming? Así que su suerte no había cambiado.

– Maldita sea, Kate -gruñó para sí, como si su batalladora abuela, la mujer que había conseguido hacerlo volver a aquel rancho, pudiera oírlo, a pesar de que estaba muerta.

Al pensar en ello le temblaron las rodillas.

Las desgastadas ruedas de la camioneta giraron y se detuvieron bruscamente.

– Que el cielo me ayude.

En uno de esos fogonazos de la memoria, vio a Samantha tal como la había tenido mucho tiempo atrás, tumbada sobre un campo de flores silvestres, con la melena dorada enmarcando su rostro. Salvo en los rincones más íntimos de su cuerpo, tenía la piel bronceada. Y él había besado cada centímetro, amándola con el salvaje abandono de la juventud, sin mirar en ningún momento hacia el futuro.

No había vuelto a verla desde hacía diez años. Aun así, sus entrañas se tensaban al pensar en ella y la temperatura se elevaba de tal manera que podría levantar la pintura de la camioneta y agostar la hierba que crepitaba bajo las ruedas mientras él aparcaba.

Samantha no miró en su dirección. Estaba concentrada en el caballo de aspecto testarudo que estaba al otro extremo de la soga que sostenía con firmeza entre las manos. Ni siquiera parecía haberse dado cuenta de que había llegado. El caballo y Samantha permanecían mirándose a los ojos, como en un duelo, con todos los músculos en tensión.



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