
– Por cierto, no se llama así -dijo. Quirke no lo entendió-. Quiero decir que sí, que ése es su nombre, sólo que se hacía llamar de otro modo. Laura, Laura Swan. Era su nombre de profesional. Tenía un salón de belleza, el Silver Swan. De ahí su nombre, Laura Swan.
Quirke aguardó, pero Billy no quiso añadir nada más. Se dio la vuelta y se marchó.
Por la tarde, de acuerdo con las instrucciones de Quirke, trasladaron el cuerpo desde St. Vincent hasta el céntrico Hospital de la Sagrada Familia, donde estaba esperando Quirke su llegada. Una serie de medidas de ahorro recientemente impuestas en la Sagrada Familia, objeto de acaloradas discusiones -aunque toda protesta fuese en vano-, había dejado a Quirke con un solo ayudante, por más que antes tuviese dos. A él le tocó elegir entre Wilkins, el protestante ejemplar, y Sinclair, el judío. Había preferido a Sinclair sin que mediara una razón clara, ya que los dos jóvenes tenían idéntica destreza o, en algunos aspectos, idéntica falta de destreza. Pero Sinclair le caía bien, le agradaba su independencia, su taimado sentido del humor, su tenue hosquedad en el trato; cuando Quirke le preguntó de dónde era oriunda su familia, Sinclair lo miró a los ojos sin cambiar de expresión y contestó a quemarropa: «De Cork». No le dio las gracias porque Quirke lo eligiera a él, y Quirke también lo admiró por eso.
Se preguntó hasta dónde era oportuno abusar de la confianza de Sinclair en el asunto de Deirdre Hunt, en la petición de su marido para que su cadáver quedara intacto. Sinclair, sin embargo, no era un hombre que causara complicaciones sin necesidad. Cuando Quirke le dijo que él haría la autopsia por su cuenta, solo •-bastaría con un examen visual-, y que Sinclair podía aprovechar el rato para irse a la cafetería del hospital, a tomarse un té y fumarse un cigarrillo, el joven no vaciló durante más de un segundo, tras el cual se quitó la bata verde y las botas de goma y se largó del depósito de cadáveres con las manos en los bolsillos, silbando con suavidad. Quirke le dio la espalda y levantó el cobertor de plástico.
